Ira, Miedo, Alegría, Asco y Tristeza son los personajes creados por Disney-Pixar para su película “Del Revés” y que personifican las emociones de Riley, su protagonista. La película nos muestra cómo las emociones influyen en su atención y conducta, y cómo los sentimientos de Riley son el resultado de dichas emociones.

 

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Las emociones surgen desde varias estructuras neuronales y en concreto, la amígdala, tiene un papel importante en el procesamiento de las mismas. Dada su naturaleza primitiva, es difícil gestionar el aluvión de emociones que experimentamos cada día. La inteligencia emocional se está abriendo paso en el mundo empresarial como una herramienta para la gestión de emociones y una soft skill muy demandada en cualquier perfil profesional.

Las emociones

Según Wikipedia, las emociones son “reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante”. Así pues, las emociones se activan a través de un estímulo, provocan cambios tanto en nuestra mente como en nuestro cuerpo y son un medio que nos permite adaptarnos y en algunos casos sobrevivir al entorno que nos rodea.

Diferentes estudios han clasificado las emociones de forma distinta y podemos encontrar hasta cien diferentes tipos, aunque en realidad, todas forman parte de un conjunto más reducido consideradas como emociones básicas. En la clasificación del psicólogo Paul Ekman se encuentran la ira, el miedo, la alegría, el asco, la tristeza y la sorpresa. Ekman encontró que las expresiones faciales de las emociones no son determinadas culturalmente, sino que son universales y tienen, por consiguiente, un origen biológico. Por su parte, la psicóloga Preciada Azancot, basándose en los trabajos de los psiquiatras Eric Berne y Carl G. Jung [1], redefine cada emoción que, para ser considerada auténtica, ha de corresponder en definición, calidad, intensidad y duración al estímulo que las provoca. En el Metamodelo de Análisis Transformacional (MAT) de Azancot [2], los diferentes tipos de emociones son: la rabia, el miedo, la alegría, el orgullo, la tristeza y el amor. El coach y psicólogo Ovidio Peñalver, en su libro “Emociones colectivas”, las describe de la siguiente manera:

  • Rabia. Puede ir desde la ira, el rencor y la intolerancia hasta la firmeza y el coraje. Tiene que ver con la sensación colectiva de injusticia y puede ayudar a defender con asertividad lo que consideramos nuestro o justo.
  • Miedo. Puede ir desde la fobia, el pánico y la parálisis hasta la prudencia, el desafío y la acción. Tiene que ver con la confianza, la protección y la seguridad.
  • Alegría. Puede ir desde la euforia hasta el entusiasmo, la plenitud y la realización. Eleva el umbral de resistencia a la frustración y predispone al disfrute.
  • Orgullo. Puede ir desde la arrogancia, la soberbia y la vanidad hasta el afán de superación y la dignidad. Remite a una fuerte sensación de satisfacción, ya sea por algo propio o ajeno.
  • Tristeza. Puede ir desde la depresión y la apatía hasta la esperanza y las ganas de soñar. Remite a la pérdida de algo y al duelo. Anima a la reflexión y a la acción.
  • Amor. Puede ir desde los celos patológicos, el romanticismo y la idolatría hasta la aceptación, la ternura y la confianza. Remite a la protección de los demás, al afecto, al cariño y al sentido de pertenencia.

Las soft skills de la inteligencia emocional

Desde comienzos de los años ochenta ya había interés por conocer las repercusiones de las emociones en ámbitos laborales. El psicólogo Howard Gardner, en su teoría de las inteligencias múltiples [3], introdujo la idea de que no existe una inteligencia única en las personas, sino una red de conjuntos autónomos relativamente interrelacionados. La teoría de Gardner abrió las puertas a la inteligencia emocional. El psicólogo Peter Salovey es considerado pionero en la materia, aunque fue en 1995 cuando el psicólogo Daniel Goleman, popularizó el término a través de su best seller “Inteligencia Emocional” [4].

Goleman define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer las emociones, su impacto en el entorno que nos rodea y entender que, gran parte de nuestros comportamientos y decisiones, se basan en emociones. Las soft skills que una persona puede entrenar para moverse en su entorno laboral, trabajar bien con otros y realizar un buen desempeño, las encontramos en las cinco competencias de la inteligencia emocional que Goleman describe en su libro:

  • Autoconciencia emocional. El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional. Las personas que tienen una mayor certeza de sus emociones suelen dirigir mejor sus vidas, mientras que la incapacidad de percibir nuestros verdaderos sentimientos nos deja completamente a su merced.
  • Autocontrol emocional. La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento. Las personas que carecen de autocontrol tienen que batallar constantemente con las tensiones desagradables mientras que, por el contrario, quienes destacan en el ejercicio de esta capacidad se recuperan mucho más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida.
  • Automotivación. El control de la vida emocional y su subordinación a un objetivo resulta esencial para espolear y mantener la atención, la motivación y la creatividad. Y si somos capaces de sumergirnos en un estado, en el que las emociones se ven alineadas con la tarea que estemos llevando a cabo, estaremos más capacitados para lograr resultados sobresalientes en cualquier área de la vida. Las personas que tienen esta habilidad suelen ser más productivas y eficaces en todas las empresas que acometen.
  • Empatía emocional. Esta capacidad se asienta en la conciencia emocional de uno mismo, constituye la “habilidad popular” fundamental. Las personas empáticas suelen sintonizar con las señales sociales sutiles que indican qué necesitan o qué quieren los demás y esta capacidad las hace más aptas para el desempeño de vocaciones tales como las profesiones sanitarias, la docencia, las ventas y la dirección de empresas.
  • Habilidades sociales. El arte de las relaciones se basa, en buena medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas. Éstas son las habilidades que subyacen a la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal. Las personas que sobresalen en este tipo de habilidades suelen ser auténticas “estrellas” que tienen éxito en todas las actividades vinculadas a la relación interpersonal.

Según Goleman, a pesar de que la base de las emociones es neurológica, el cerebro es muy adaptable y se halla sometido a un continuo proceso de aprendizaje. Las lagunas que una persona pueda tener en habilidades emocionales son remediables, pues cada una de las competencias de la inteligencia emocional representa un conjunto de hábitos y de reacciones que, con el esfuerzo adecuado, pueden llegar a mejorarse.

La inteligencia emocional en la empresa

Desde un punto de vista empresarial, puede parecer que la gestión de la inteligencia emocional y del resto de soft skills pertenece en exclusiva al departamento de recursos humanos. En Keepler, tanto el círculo Agile como el círculo People colaboramos conjuntamente para introducir el significado e importancia de las soft skills en el resto de la organización.

A nivel interno, trabajamos en una iniciativa que nos permita alinear las soft skills con nuestros valores y evaluarlas de la misma manera que ya hacemos con las hard skills. En el caso de la inteligencia emocional, hemos identificado que la transparencia y la mejora continua son los valores más alineados y que, por ejemplo, un scrum master debe ser capaz de gestionar adecuadamente las emociones en los equipos que lidera y de hacer ver a los demás de la importancia de saber gestionar sus propias emociones. También con nuestros clientes, como es el caso de Cepsa, en donde en una de las charlas que organizan periódicamente para sus empleados, hemos tenido la oportunidad de promulgar acerca del impacto de la inteligencia emocional en los equipos.

Tenemos por delante un “emocionante” y largo camino por recorrer, en el que estamos seguros que aprenderemos mucho más acerca de la inteligencia emocional y su aplicación en la empresa. Os mantendremos informados de nuestros progresos en este blog.

REFERENCIAS

  1. Berne, Eric (1964). Games People Play – The Basic Hand Book of Transactional Analysis. New York: Ballantine Books. ISBN 0-345-41003-3. Jung, Carl G. (1945–). «Collected Works of C.G. Jung». Princeton University Press. Retrieved 2020-08-22.
  2. Azancot Medina, Preciada (marzo de 2004). MAT 21 Partners, S.L, ed. MAT, la ciencia del dirigente del siglo XXI (1ª edición). Madrid, España. ISBN 84-609-0955-7.
  3. Gordon, Lynn Melby. «Gardner, Howard (1943–).» Encyclopedia of Human Development. Ed. Neil J. Salkind. Vol. 2. Thousand Oaks, CA: SAGE Reference, 2006. 552-553. Gale Virtual Reference Library. Web. October 27, 2014.
  4. Goleman, Daniel (1996). Inteligencia emocional (4a ed. edición). Barcelona: Kairos. ISBN 978-84-7245-371-5.

 

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